Vol. 8 (2003): Valores educativos
Artículos

Un estudio sobre los perfiles de socialización en una muestra de niños y jóvenes con síndrome de Down.

Publicado octubre 15, 2015

Palabras clave:

Discapacidad intelectual, síndrome de Down, nivel general de socialización, liderazgo, jovialidad, sensibilidad social, respeto-autocontrol, agresividad-terquedad, apatía-retraimiento, ansiedad-timidez habilidades sociales.

Resumen

La enseñanza planificada de las habilidades sociales es un elemento imprescindible para optimizar la integración en la sociedad y mejorar la calidad de vida de las personas con síndrome de Down. Sin embargo, hasta el momento, no se han realizado estudios descriptivos de los perfiles específicos de su socialización que permitan determinar si presentan o no un patrón anómalo en función de su especificidad sindrómica. El presente estudio demuestra con rigor científico como un grupo de 180 niños y adolescentes con síndrome de Down presentan un nivel general de socialización dentro de los parámetros de la normalidad habiendo sido tratados y evaluados, tanto los aspectos facilitadores de la socialización como los perturbadores o inhibidores de la misma. En este sentido, se afirma que los niveles de socialización de las personas de la muestra estudiada son normales, lo que pretende ser un punto de referencia para otros estudios de las mismas características. La existencia de niveles normales de socialización no supone la ausencia de diferencias significativas, respecto a la mayoría de los sujetos sin discapacidad intelectual, ya que dentro del rango medio, que determina la normalidad de las variables de este tipo, se encuentra más del 60% de la población. De esta forma, aunque los niveles son normales, existen diferencias significativas a favor de las personas sin discapacidad intelectual, lo que supone un perfil de socialización más apuntado, en comparación con el grupo con síndrome de Down, en las siete escalas de socialización analizadas (liderazgo, jovialidad, sensibilidad social, respeto-autocontrol, agresividad-terquedad, apatía-retraimiento, ansiedad-timidez). Las posibles explicaciones para estas características diferenciales no se deben buscar ni en la edad, ni en el el, ni en el número de hermanos o en la edad de estos. Se ha comprobado la escasa relación entre estas variables y las escalas de socialización en los sujetos con síndrome de Down de la muestra estudiada. Sin embargo, si parece tener un papel importante la capacidad de comprensión verbal de los síndromes de Down. Por otro lado, se ha comprobado que las mujeres con síndrome de Down tienen mayor respeto y mayor autocontrol en sus relaciones con los demás que los varones. Este hecho supone una característica propia de la mujer con síndrome de Down y no de las mujeres en general, lo que indica un grado de madurez social significativamente superior. Para finalizar, y en función de los resultados obtenidos, se proponen unas orientaciones metodológicas específicas para ser implementadas en el currículo escolar. Su finalidad es facilitar el diseño de programas individualizados que aumenten las habilidades sociales en los niños y jóvenes con síndrome de Down, siendo el reforzamiento directo, el aprendizaje por observación, la retroalimentación interpersonal y las expectativas cognitivas sus elementos principales.

 

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