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Volumen 8, núm. 2. Diciembre 2019

Educación inclusiva para la justicia social

Coordinación: Gerardo Echeita y F. Javier Murillo (Universidad Autónoma de Madrid)

El objetivo nº 4 de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas establece como meta a alcanzar en el 2030 por la comunidad internacional, “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Esta ambiciosa aspiración es, seguramente, el desafío de mayor envergadura de cuantos enfrentan hoy en día los sistemas educativos en todo el mundo, habida cuenta de que estos proceden de un marco excluyente e injusto, que viene dejando fuera o menospreciando a agrandes sectores de la población escolar en todas las regiones del mundo. La vulnerabilidad a la que están expuestos dichos grupos es el resultado de las intersecciones de múltiples dimensiones como la salud, la (dis)Capacidad, el género, la pobreza, la orientación afectivo sexual o la procedencia, entre otros. Factores y procesos que convergen en que muchos estudiantes terminan construyendo una identidad personal, por lo general, devaluada y estigmatizada que resulta presa fácil para la discriminación.

El abundante trabajo epistemológico y práctico orientado a tratar de comprender mejor y revertir en lo posible esta compleja, global  e injusta situación educativa, está cruzado por  perspectivas o marcos teóricos muy variados que, por un lado, parecen tener importantes elementos o denominadores comunes (cierta idea de justicia, un base moral insoslayable, la centralidad del cambio educativo o el necesario empoderamiento de quienes viven en primera persona la discriminación), pero también otros aspectos diferenciales que, no está claro si son sustantivos o circunstanciales.

Nos referimos, por ejemplo, y en primer lugar, al enfoque que orienta los trabajos de esta misma revista: la educación para la justicia social. Pero conviviendo estrechamente con él ubicamos también el marco de los estudios sobre equidad o la llamada educación inclusiva que, como señalábamos al inicio, nada menos que ha conseguido congregar el sentido de uno de los ODS y del que, seguramente, no deberían quedar muy lejos los estudios y actuaciones dirigidos al desarrollo de una educación para la ciudadanía global, o los  postulados de una educación intercultural, antirracista y por qué no señalarlo también, feminista.

En este calidoscópico panorama también encontramos a los estudiosos del fracaso y el abandono escolar, efectos perversos de un sistema educativo rígido en su currículum y ordenación académica, desfasado respecto al devenir de los tiempos y trufado de valores y prácticas excluyentes, supremacista, y discapacitantes. Visto el panorama, no parece que la explicación y la necesidad de tanta diversidad de  teorías y prácticas, supuestamente distintas, tenga su sentido solamente en la diferenciación de los sujetos pacientes de esta injusta situación; sean estos las niñas, el alumnado con (dis)Capacidad, los migrantes o quienes viven en contextos de pobreza. Por supuesto que no queremos pensar que las razones de peso que hacen a muchas y muchos estudiosos e investigadores estar encerrados en su propio marco referencial tengan que ver con querer detentar un cierto domino académico de un territorio propio que, por ello, necesita distinguirse de otros.

Lo cierto es que, seguramente, esta dispersión de fuerzas para el cambio educativo y social contribuya en cierta medida, al menos, al mantenimiento del estatus quo educativo como consecuencia del “divide y vencerás”. Por todo ello consideramos que urge iniciar y sostener un diálogo académico que plantee, discuta y aporte evidencias, en su caso, sobre la naturaleza epistemológica, la tarea investigadora o el quehacer práctico de  este cruce de caminos -en particular entre educación inclusiva y educación para la justicia social- , su alcance y efectos. Todo ello con la vista puesta en reconocer lo que pueda haber de  valioso, y necesario en  esta diversidad de puntos de vista, análisis y propuestas prácticas, y aquello en lo que, necesariamente también, debamos confluir, reforzar y ayudar a implementar entre todos.

Por todo ello, esta Convocatoria es un llamado a trabajos teóricos o con base empírica,  desde cualquier perspectiva disciplinar o con un enfoque multidisciplinar, en cualquier ámbito o etapa educativa que, explícitamente, tomen, al menos, alguna de estas cuestiones entre sus objetivos y que  desde el rigor conceptual y metodológico, en su caso, arrojen luz a un debate “que sirva para ser parte de la solución y no parte del problema” de un sistema social injusto que, en buena medida, se nutre de un sistema educativo igualmente injusto y que se resiste a cambiar.

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Características de los textos

Se seguirán las normas establecidas por la revista.

Calendario

Fecha límite para la entrega de los originales: 15 de septiembre de 2019.

Publicación: Diciembre de 2019.

Procedimiento:

Los textos serán enviados por email al Director de la revista, Prof. F. Javier Murillo (javier.murillo@uam.es).

Es imprescindible indicar que dichos textos van dirigidos a la sección temática: "Educación Inclusiva para la Justicia Social". Asimismo, se adjuntará a ese texto la "Carta de originalidad, conflicto de intereses y cesión de derechos de autor".