Núm. 10 (2009): Protectorados Internacionales
Artículos

Intervención internacional. Haití: receta rápida, fracaso anticipado

Gastón AÍN
Ex asesor político de la Misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) para reforzar la democracia en Haití. Vivió en Puerto Príncipe durante 2006 y 2007. Doctorando en la Universidad Autónoma de Madrid. Ahora en Rwanda, África del Este
Biografía
Publicado febrero 15, 2009

Palabras clave:

Haití, intervención, violencia, imposición de la paz, construcción del estado
Cómo citar
AÍN, G. (2009). Intervención internacional. Haití: receta rápida, fracaso anticipado. Relaciones Internacionales, (10), 1-36. Recuperado a partir de https://revistas.uam.es/relacionesinternacionales/article/view/4876

Resumen

En el momento de autorizar la intervención militar y la posterior creación de la misión de mantenimiento de la paz, de enero a junio del 2004, el Consejo de Seguridad de la ONU carecía de un diagnóstico preciso sobre el carácter del Estado haitiano y su historia, el tipo de conflicto y la naturaleza de la violencia en el país, lo que explica, a casi cuatro años de esa intervención, la recurrente inestabilidad y la persistencia de la violencia en la nación caribeña. El tipo de intervención y las estrategias de pacificación utilizadas por la comunidad internacional fueron inapropiadas y se mostraron ineficaces para atender casos como el haitiano. La misión de imposición de la paz desplegada en el país utilizó la disuasión militar para contener las manifestaciones externas de la violencia “congelando” así el conflicto y garantizando la realización de elecciones masivas y transparentes el 6 de Febrero de 2006. Sin embargo, las causas presentes e históricas que generan y reproducen esta violencia siguen intactas. La democracia no puede prosperar en ausencia de un estado que garantice un orden político con un mínimo de institucionalidad, particularmente, cuando el desorden se ha convertido en el instrumento político por excelencia de algunos actores, para mantener el statu quo. Los beneficios del proceso de normalización democrática, en un contexto de ausencia estatal, no son sostenibles en el tiempo.