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 Volumen 14, núm 1. Mayo 2021
Evaluación docente

Coordinación: Javier Loredo Enríquez (Universidad Iberoamericana, Red de investigadores sobre Evaluación de la docencia).

¿Qué es la evaluación docente?

Entendemos por evaluación de la docencia, la acción que convierte la actividad del maestro en objeto de reflexión. Es una actuación crítica positiva cuyo fin es alcanzar mayor conciencia del propio quehacer, que busca el conocimiento, pero ante todo, la comprensión de lo que ocurre en el aula y en la vida escolar, finalmente, pretende retroalimentar para mejorar el proceso enseñanza aprendizaje.

La evaluación docente es un proceso continuo, permanente, con el potencial para ser formadora e implica procesos participativos y democráticos, además conduce al encuentro del otro y a la elaboración de proyectos.

¿Para qué evaluar?

Para saber dónde estamos, los resultados de la evaluación nos ofrecen un diagnóstico sobre las necesidades de formación que, a través de la retroalimentación y orientación al docente, así como de la formación y capacitación, contribuyen al perfeccionamiento y mejora de la práctica educativa. La evaluación puede ser un medio para consolidar una planta docente que cumpla con el perfil institucional.

Los problemas de la evaluación docente han sido y siguen siendo diversos, entre ellos el tener como objeto de estudio a la función docente como una profesión multifacética, que se ha evaluado generalmente con la finalidad de supervisión, además de no tener claro un enfoque o sustento teórico. Por otro lado, con frecuencia se presentan deficiencias metodológicas en el diseño y en el proceso; los instrumentos son genéricos y no reflejan el contexto, y el reducido número de reactivos que se suelen incorporar no dan cuenta de la compleja dinámica que ocurre en el aula. Además, los resultados se revisan en función del puntaje final obtenido, no se utilizan para la retroalimentación, no se sabe qué hacer con ellos y no hay acciones de mejora a partir de los resultados.

Desde otra perspectiva, se dice que no hay congruencia entre los evaluadores, que se tiene poca sistematización del proceso de evaluación y los criterios e indicadores parecen ser unívocos y llevan a una sola interpretación. En sus orígenes, a esta evaluación se le confundió con rendición de cuentas, es decir, se tergiversó su finalidad pues lo que importaba únicamente era saber si el maestro era “bueno” o “malo”; esa fue la primera etapa, muy prolongada, en la que privó un enfoque cuantitativo teniendo como significativo el número o calificación final, muchas veces sin un respaldo estadístico que considerara la validez, confiabilidad y objetividad de los instrumentos.

La creación de centros dedicados al diseño y validación de instrumentos de evaluación irradió una corriente cuantitativa que coadyuvó a que las instituciones le dieran importancia al diseño de los instrumentos para lograr una mayor consistencia, sin embargo, prevaleció el problema de centrar la atención en el número, en el resultado final que señalaba al profesor como “bueno” o “malo”.

Corrientes opuestas a esta fría cuantificación impulsaron los enfoques cualitativos en las que se ponía atención en otros elementos al considerar al docente como persona, con su dignidad, su autoestima, su profesión, su estilo, así como el currículo y el contexto en el que se desempeña, tomando en cuenta las características institucionales, el medio, el tipo de profesores y estudiantes.

Por la necesidad de considerar los dos enfoques surgen las propuestas mixtas que tienen el beneficio de recuperar lo significativo de cada uno y eso ha permitido una aproximación más completa.

Otros de los puntos que indican cambios o evolución, es la diversificación de fuentes de información, ya no es únicamente el estudiante quien opina, también se da la palabra a los maestros a través de la autoevaluación con una diversidad de instrumentos, se implementa el portafolio como otro medio de analizar la práctica docente, se invita a los colegas como observadores pares, y por otro lado se generan instrumentos para posibilitar desde una perspectiva complementaria, que también evalúen los jefes inmediatos del profesor. Esta suma de perspectivas para abordar el análisis de la práctica docente ha permitido proponer modelos integrales de evaluación docente.

Temas de interés

Por tanto, la evaluación de la docencia ha seguido evolucionando y se esperan infinidad de posibilidades de innovación, cambio y mejora, por lo que esta convocatoria busca motivar a los estudiosos a presentar trabajos de análisis y reflexión, así como resultados de investigaciones que pongan énfasis en algunos aspectos de este objeto de estudio, como:

  • Mecanismos de revaloración de la práctica docente y mejora de la misma
  • Impulso a la innovación que permitan al estudiante evaluar a sus docentes asumiendo responsabilidad y compromiso respecto a su propio aprendizaje
  • Enfoques formativos orientados al perfeccionamiento
  • Búsqueda de fortalecimiento de una cultura de la evaluación
  • Generación de confianza en la forma de evaluar, incluyendo el diseño, aplicación y resultados
  • La búsqueda para fomentar la reflexión en los profesores sobre los resultados de la evaluación docente
  • Revaloración de la evaluación docente a partir de transformar e innovar las formas de evaluar y de comunicar los resultados
  • Propuestas o experiencias de aprendizaje colectivo, participación de la comunidad educativa y colaboración entre profesores y estudiantes
  • Alternativas de retroalimentación
  • Generación de modelos que propongan una evaluación integral con fundamentos desde lo filosófico, psicológico, social y pedagógico
  • Son bienvenidos también los trabajos que asocian la evaluación con la justicia social o a la valoración ética en el desempeño docente
  • Los trabajos que incorporan de manera significativa el compromiso social de los profesores
  • Las propuestas y experiencias que triangulan fuertemente a la evaluación docente con corrientes psicopedagógicas, estudios e investigaciones sobre práctica docente, así como los retos para innovar la formación y capacitación

Cualquiera de las investigaciones o experiencias que sigan alguna de las líneas mencionadas, encontrarán en la Revista Iberoamericana de Evaluación Educativa de la Universidad Autónoma de Madrid en el número dedicado a la Evaluación Docente, un espacio de difusión.

Características de los textos

Se seguirán las normas establecidas en la revista.

Calendario

Fecha límite para la entrega de los originales: 31 de julio de 2020.

Publicación: 1 de mayo de 2021.

Procedimiento

Los textos serán enviados al director de la revista, F. Javier Murillo, javier.murillo@uam.es

Es imprescindible indicar que dichos textos van dirigidos a la sección temática: "evaluación docente". También se adjuntará a ese texto la "Carta de originalidad, conflicto de intereses y cesión de derechos de autor", que puede descargase en el siguiente enlace http://rinace.net/riee/Carta_RIEE.pdf


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