La Ventaja de los Criterios, la Escencialidad del Juicio

Robert E. Stake

Resumen


La enseñanza es mucho más compleja que los procedimientos formales que tenemos para registrar su calidad. Todos los indicadores de calidad instruccional, formales e informales (así como los indicadores del mercado de valores cambian y la ola de calor da paso a días más fríos), [los indicadores] son simples, tienen alguna utilidad, pero existe siempre el peligro de comprenderlos mal o confiar demasiado en ellos. Evaluaciones hechas por los estudiantes y observadores administrativos son necesarias, pero rara vez han sido formalmente validadas. Ciertamente no para tomar decisiones acerca de instructores en el plano individual. Decisiones importantes acerca de un profesor (o instructor) no deben basarse en un simple indicador (o anécdota). Nosotros en los campos universitarios hemos sido capaces por mucho tiempo de hablar sensiblemente sobre la calidad de la enseñanza utilizando un lenguaje informal. Normalmente ese lenguaje es útil cuando hablamos de cursos que se ofrecen y del desarrollo de personal. El problema radica en convertir el lenguaje informal en un puntaje o perfil, así como indicar qué tan listo está [el profesor] para un ascenso (o despido) o como base para un aumento basado en mérito. La mayor parte de los perfiles basados en puntajes, técnicas de observación y listas de cotejo para la instrucción en las universidades son crudas, subjetivas, y algunas veces son causas de información errónea –aún cuando han sido analizadas y mejoradas a través de los años. Para la protección del personal de enseñanza y de otros, estamos éticamente obligados a usar múltiples clases de información para la toma de decisiones que afectan al personal y al bienestar del departamento. La revisión por portafolio y la discusión de evidencias (de enseñanza) en paneles son caminos hacia la obtención de indicadores válidos de la calidad de enseñanza. Más aún, las metas de la educación son diversas para estudiantes, profesores, instituciones y las profesiones. Esta diversidad no puede ser manipulada al promover calidad de enseñanza, pero debería ser reconocida. También debemos de tomar en cuenta lo que necesita el personal de enseñanza dentro de sus diferentes estilos y especialidades docente. Ningún estilo de enseñanza es mejor que otro.

Palabras clave: Evaluación de profesores, evaluación comprensiva, estudio de caso para evaluar profesores.

 

Teaching is much more complex than the formal procedures we have to record its quality. Every instructional quality indicator, be it formal or informal (just as the changing stock market indicators, or as heat waves give way to colder days) are simple, have some use, but there is always the risk of misinterpretation or of over confidence. Evaluations conducted by students and administrative observants are necessary, but are rarely formally validated. Certainly not used for taking individual decisions about teachers. Important decisions about professors should not be based on a simple indicator (or anecdote). We in university campuses have talked sensibly, for a long time, about the quality of teaching, by means of formal language. This type of language is useful when talking about courses and personal development. The problem lies at converting informal language into a profile or score, as well as indication when a professor is due for a raise (or dismissal) based on merit. Most of score based profiles, observation techniques and instructional checklists at universities are in most cases crude, subjective and cause wrongful information (even after being revised and improved). In order to protect teaching staffs, we are ethically obligated to make use several types of information when taking decisions that will affect the staff and general well being of the department. Portfolio revisions as well as the discussion of (teaching) evidence by panels are ways to obtain valid indicator for teaching quality. Educational goals are different for students, teacher, institutions and professions. This diversity cannot be manipulated while promoting quality teaching, but it should be recognized. Teaching staff needs must also be taken into account, as well as different styles and teaching specialties. No teaching style is superior to another.

keywords: Professor evaluation, comprehensive evaluation, case study for teacher evaluations.


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