EL PRONÓSTICO DE HIPÓCRATES COMPUESTO POR ALONSO LÓPEZ PINCIANO (1596). UN MANUAL MÉDICO DEL HUMANISMO ESPAÑOL*

Jesús M.ª Nieto Ibáñez

Universidad de Valladolid
jesus.nieto@uva.es

Alonso o Alfonso López Pinciano es ejemplo del médico, erudito y conocedor de las lenguas clásicas, que contribuyó con la publicación en Madrid en 1596 de su Hippocratis prognosticum al Humanismo médico, en general, y a la tradición hipocrática y galénica, en particular, en el siglo xvi español.

1. Alonso López Pinciano: notas biográficas y literarias

Son mínimos los datos que se conocen de su vida. Su nacimiento parece haber tenido lugar en Valladolid, de ahí el sobrenombre de Pinciano, en torno a 1547. Su muerte se produjo poco después de 1627. Su actividad principal fue la de médico (Rico Verdú, 1998: IX). Ejerció como tal con María de Austria, hermana de Felipe II, con la hija de aquella, la infanta Margarita, y con otros personajes de la época, como fray Alonso de Orozco.

Nicolás Antonio le atribuye tres obras: un poema épico, una traducción de Hipócrates y un tratado de crítica literaria. Sin duda, López Pinciano es conocido fundamentalmente por uno de los tratados más importantes de crítica literaria del siglo xvi, titulado Philosophía antigua poética, que se publicó en 1596 y que recoge los principios del arte poético extraídos de las obras de Aristóteles, Platón y Horacio (Atkinson, 1948; Canavaggio, 1958; Mestre Zaragozá, 2006; Patiño Loira, 2019: 118-146; Shepard, 1962).

De las tres obras de Alonso López, dos se publicaron en 1596 y otra en 1605. La única de ellas que ha merecido una reimpresión es la Philosophía antigua poetica. Su editio princeps es de 1596 y se reedita en 1894 en Valladolid y en Madrid en 1953 (reimpreso en 1973). En la Biblioteca Castro ha aparecido en 1998 también este tratado de la mano de José Rico Verdú como volumen I de su obra completa, aunque la serie no se ha continuado de momento. La versión de Hipócrates sigue sin reeditarse, mientras que del poema El Pelayo se cuenta con la edición facsimilar digital de la princeps de 1605 publicada por L. Vilà (2005).

2. El Prognosticum y la tradición hipocrática

En este artículo se presentará una primera aproximación a este tratado con el objeto fundamental de precisar su contenido y, sobre todo, intentar aclarar si se trata o no de una traducción de Hipócrates, como se lee en las referencias posteriores a la obra, así como su relación y su peculiaridad con las otras cuatro versiones contemporáneas del Pronóstico en territorio hispano.

El Hippocratis prognosticum... a doctor Illefonsi Lopi Pinciano, Cesareae Maiestatis Medico1, que ve la luz en 1596 en la imprenta de Tomás de la Junta, no es exactamente una versión hipocrática ni una traducción al uso, como otros testimonios de la época, sino una selección de pasajes hipocráticos con un comentario, en parte propio y en parte tomado de Galeno. No se trata de una traducción de los Pronósticos, por más que así conste en el título, ni de los Aforismos de Hipócrates, sino, más bien, de una colección de unas 1200 sentencias hipocráticas, con su comentario, ordenadas temáticamente y tomadas de diversas obras del médico de Cos, como más adelante se precisará. En el propio título se indica con claridad, in quo omnes divini viri, tam genuinae sanctae & magnae tabellae, quam spuriae, apocryphae & tabellae parvae sententiae continentur, ordine secundum locos dispositae, & brevibus annotationibus illustratae, es decir, todas las sentencias, tomadas de obras auténticas y espurias, divini viri, de Hipócrates, ordenadas y con breves comentarios.

Conocido es de sobra el esfuerzo del Humanismo por recuperar la doctrina hipocrática. El corpus hipocrático fue objeto de una revisión que propició nuevas traducciones y comentarios, tanto en latín como en las lenguas vernáculas, además de sus ediciones en griego. El siglo xvi asiste a una larga serie de versiones latinas de obras de Hipócrates en territorio hispano (Santander, 1971), desde la publicación de Sobre el Mesue e Nicolao. Modus faciendi cum ordine medicandi de fray Bernardino de Laredo (Sevilla, 1524)2 hasta la obra objeto de nuestro estudio: Aforismos por Gabriel de Zaragoza, Antonio Luis, Juan Fragoso, Benito Bustamante de la Paz, Cristóbal de Vega, Francisco Vallés o Rodrigo Fonseca; Pronóstico por Enrique de Cuéllar, Francisco Vallés, Cristóbal de la Vega, Rodrigo de Fonseca o Juan Bravo de Piedrahíta, además de otros tratados del médico de Cos. Como comentaremos más adelante, la obra de López Pinciano es muy diferente de los Pronósticos de sus compatriotas Cristóbal de la Vega (Liber Prognosticorum Hippocratis. Additis Annotationibus in Galeni Commentarios... Salamanca, 1552), Rodrigo Fonseca (In Hyppocratis Prognostica commentarii... Padua, 1597), Francisco Vallés (Commentaria in Prognosticum Hippocratis. Alcalá, 15673), Enrique Cuéllar (Enrici a Cuellar medice facultatis professoris primi opus insigne ad libros tres Predictionum Hippocr. Coimbra, 15434) y Juan Bravo Piedrahíta (In libros prognosticorum Hippocratis commentaria. Salamanca, 1578), que realmente sí son traducciones, ya sea del texto del propio Hipócrates o del comentario que sobre él hizo Galeno.

En todos ellos se recoge pasaje por pasaje el texto de los Pronósticos, en latín o alguno de ellos acompañado del original en griego (Francisco Vallés), y se comenta con más o menos extensión y detalle. En su mayoría la materia está distribuida en tres libros, siguiendo el comentario galénico al respecto (Cuéllar, Fonseca, Vega, Piedrahíta). Solo la edición de Francisco Vallés no sigue la estructura tripartita de Galeno, sino la de las ediciones del texto de Hipócrates, y es la única que añade la fuente griega.

3. Testimonios sobre el Prognosticum de López Pinciano

Al igual que ocurre con la falta de ediciones modernas de este autor, a excepción de la Philosophía poética antigua, no hay ningún estudio sobre su tratado de Hipócrates, salvo breves menciones a esta versión en la tradición de los textos galénicos e hipocráticos en España (García Bravo, 2004; Labiano, 2009). Asimismo, hay referencias a esta faceta médica de Alonso López en relación con su posible traducción del pasaje de la peste de Atenas de Tucídides a la hora de exponer las versiones del historiador griego en la España de los siglos xvi y xvii (Iglesias Zoido, 2008). En efecto, se le adjudica la traducción del episodio de la plaga de Atenas del libro II de la Historia de Tucídides, aunque no se ha localizado su texto. Los testimonios a esta traducción parecen proceder todos ellos del documento que aporta Cristóbal Pérez Pastor en relación con la biblioteca de Luis Mercado en el que consta por escrito «Alonso López Pinciano: Tucídides, de mano»5. Por tanto, faltan datos para poder confirmar la existencia de esta posible traducción de Tucídides, que no menciona Nicolás Antonio6. Seguramente esta versión quedó inédita, aunque a juicio de A. Hernández Morejón (1843: 409) Andrés Piquer imprimió una parte de ella «para modelo de la juventud médica española» (Blanco Pérez, 1999: 76-77).

No obstante, el interés de este humanista por el pasaje tucidídeo puede verse en la página 236 del Prognosticum, en el apartado Mentis symptomata, a propósito de la sentencia Ignorantia cum rigore mala, mala quoque et oblivio, Primo propheticum sectione 2 text. 30; según él en enfermedades graves aparece esta pérdida de la memoria y de las capacidades mentales, como cuenta Tucídides en su relato:

Nec ignorantia cum rigore mala est semper, cum possit rigor iudicatorius esse et ignorantia iudicii signum ut supra, sed et ignorantes simul, et obliviosos in declinationibus morborum gravium et videmus saepe, et docuit Thucydides historia in peste quam narrat, qui autem valde obliviosus est, mentis necessario patietur iacturam. Nam qui discursu res intelligunt opus habent memoria, ideo Musae dictae sunt Iovis et Mnemosines filiae.

Como hemos señalado, son mínimas las referencias a esta obra hipocrática en la crítica posterior7. Expondremos algunas de ellas. Según Nicolás Antonio, igual que Apolo, padre de Asclepio y de las Musas, el humanista Alonso López Pinciano quiso ser amigo de la medicina y de la poesía, es decir, médico y poeta. En la Bibliotheca Hispana Nova se recoge esta obra con esta denominación Hyppocratis prognosticum (Matriti, 1596)8. Anastasio Chinchilla (1841: 66) en sus Anales históricos de la medicina en general y biográficos-bibliográficos de la española en particular en el siglo xvi recoge el testimonio de nuestro humanista, pero duplicado como Alfonso López de Valladolid y Alonso López Pinciano, escritores ambos de la misma obra, Pronósticos. Es evidente que es un error y que se trata del mismo autor.

En Pronósticos de Hipócrates traducidos del texto de Mr. E. Littré, y comentados por el Dr. en medicina y cirugía se menciona a Alfonso López Pinciano que publicó esta obra en Madrid en 1596,

creo que este es el mismo que cita nuestro autor (E. Littré) con el título Ant. Lopi breves adnotationes in praenotionum librum; y me lo hace sospechar la circunstancia de no conocerse ningún Antonio López comentador de este libro, y la de convenir sus citas, en el año y sitio de la publicación, con la de Alfonso López de Valladolid (Santero y Ferrando, 1844: 15-16).

En efecto, en la página 11 cita esta obra del tal Ant. Lopi en 1596. En la introducción a la edición de la Filosofía antigua poética (Muñoz Peña, 1894: XIV) también se anota este testimonio de la obra, como Pronóstico, «traducción en verso de los Pronósticos de Hipócrates», aunque un poco más adelante (Muñoz Peña, 1894: XV) se habla de Aforismos, «poseía con perfección los idiomas griego y latino a juzgar por sus conocimientos en ambas literaturas y por su traducción de los Aforismos de Hipócrates que publicó a la vez que la Filosofía poética». Asimismo se elogia a este humanista por su dominio de las lenguas clásicas:

valor real y positivo en conocimientos literarios, en lenguas clásicas y en letras humanas, en las cuales puede sin menoscabo colocarse entre los doctos humanistas de aquella centuria gloriosa por la ciencia y cultura española, en la que florecieron los Nebrijas, Arias Montano, Simón Abril, el Brocense y otros muchísimos que sería enojoso citar [...] (Muñoz Peña, 1894: XVI).

Y se añade: «también se le atribuye además una traducción de la Peste de Atenas de Tucídides, aunque ignoramos si esta traducción ha visto la luz pública» (Muñoz Peña, 1894: XIII).

Menéndez Pelayo (1940: 222) en su Historia de las ideas estéticas en España. Siglos xvi y xvii destaca esta faceta de «médico de Valladolid y helenista egregio, conocido por una traducción de la peste de Atenas de Tucídides y de los Pronósticos hipocráticos» y concluye con estas palabras su aportación al ámbito de la poética, «a un médico helenista se debió obra tan excelente: que no en vano juntó la antigüedad con el lauro de Apolo la vara y los misterios de Esculapio» (Menéndez Pelayo, 1940: 239). Rico Verdú incorpora también esta mención en su introducción a la Filosofía antigua poética, «como doctor en medicina, tradujo los Aforismos de Hipócrates [...] se trata de una ordenación temática de los aforismos, hipocráticos o no, y de su comentario. Busca el diagnóstico, no el tratamiento de las enfermedades» (1998: X). Denomina a la obra de «traducción de los Aforismos», aunque a renglón seguido añade que es una ordenación temática con su comentario. Incluso se aventura a precisar que con este tratado el autor busca el diagnóstico, no el tratamiento de las enfermedades.

En el prólogo al lector de su Philosophía, publicada en el mismo año y con el mismo editor, Alonso López parece mencionar el Hippocratis prognosticum, «un libro médico [...] aunque con pocas hojas», mientras que no hay referencia inversa, pues en la dedicatoria de esta obra hipocrática al preceptor del príncipe García de Loaysa omite mencionar su obra de poética:

Mas, ¿para qué, lector, te canso con esta apología, si sabes que Apolo fue médico y poeta, por ser estas artes tan affines que ninguna más?, que si el médico templa los humores, la poética enfrena las costumbres que de los humores nacen [...] Algo desto manifestará un libro médico que con este saldrá a luz, el cual, aunque tiene pocas hojas, costó muchas horas (Rico Verdú, 1998: 12)9.

No obstante, en su Philosophia también está presente Hipócrates, como es el caso de la cita de uno de sus aforismos: «Ugo dixo: A lo menos así lo significa n[uestr]o Hipócrates, q[ue], para sola la médica arte, dize que la vida es breve, Epístola I 39» (Rico Verdú, 1998: 80).

4. Contenido y estructura del tratado

Como ya hemos precisado, estos llamados Aforismos o Pronósticos traducidos por López Pinciano no son ni una cosa ni otra, son más bien textos selectos comentados de Hipócrates en versión latina entre los que hay lógicamente muchos aforismos, pero que dan cabida a una larga serie de pasajes tomados de distintos tratados hipocráticos, normalmente bien referenciados. El género del comentario es, sin duda, el más habitual entre los tratados médicos de la época y en la tradición hipocrática y galénica medieval, en la que destaca López Pinciano por su síntesis y brevedad y por el carácter propedéutico y didáctico de sus anotaciones (Blanco Pérez, 1999: 84-111).

Seguidamente exponemos los tratados de Hipócrates de donde toma la cita, indicando el número de referencias, teniendo en cuenta que normalmente Alonso López indica la procedencia y que varias de las sentencias se repiten en las obras hipocráticas, de modo que el humanista anota en cada sentencia esta posible doble o triple referencia:

Prenociones de Cos: 478 citas.

Aforismos: 345 citas.

Pronóstico: 137 citas.

Predicciones I: 136 citas.

Epidemias: 71 citas.

Predicciones II: 34 citas.

Sobre los juicios: 35 citas.

Sobre las enfermedades agudas: 18 citas.

Sobre los aires, aguas y lugares: 1 cita.

Sobre el alimento: 1 cita.

Sobre el dispensario médico: 1 cita.

Sobre los días críticos: 1 cita.

El mayor número de referencias se concentra en Prenociones de Cos, Aforismos, Pronóstico y Predicciones I y II con diferencia sobre el resto de tratados hipocráticos. Ni siquiera Pronóstico, que da título a la obra, encabeza esta lista.

Al final, en la Laus Deo (1596: 540), López Pinciano precisa el número de sentencias hipocráticas tomadas de las Prenociones de Cos incluidas en este tratado:

Sententias prognosticas omnes quas in libris tam genuinis quem spuriis magni Hippocratis invenire potui tibi trado, earum quas in Choacis praenotinonibus lego numerus 750 plus minusve completur. Scio traditas ab Olerio mille superare, at vir hic repetiit bis multas et non paucas intrusit quibus meus caret codex.

Este número aproximado de 750 sentencias es el que ha tomado expresamente de Prenociones de Cos, si bien en nuestro cómputo no superan las 478. Añade Pinciano que «las que ha transmitido Houllier superan las 1000», lo que apunta a la traducción y comentario de este autor como posible fuente para el presente tratado10.

En cualquier caso, el total de citas, más de 1200, el autor las distribuye en generalísimas, generales y especiales. Previamente hay una introducción a estas sentencias, Isagogé ad prognosticam (1596: 7-9), en la que el autor reconoce que las sentencias se han extraído de obras auténticas y espurias de Hipócrates y se detallan las obras asignadas a este médico, con la consideración o no de autenticidad de unos y otros autores, y aquellas que han sido comentadas por Galeno. Pinciano recuerda la tradición según la cual la autoría de algunos tratados se debe a dos nietos del médico de Cos, que también se llamaban Hipócrates, aunque Pinciano no toma partido y prefiere recomendar su lectura.

Las generalísimas son Sententiae generaliores ad Prognosticam (1596: 9-25), las que podrían ser las específicas del Pronostico hipocrático, aunque tampoco lo son en su totalidad. Las cinco citas al Pronóstico no proceden directamente del texto de Hipócrates, sino del comentario de Galeno a dicho tratado. En efecto, la numeración de los párrafos, así como la distribución en tres libros, señalan el comentario galénico como fuente de las sentencias.

Si pasamos al detalle del apartado primero, Sententiae generaliores ad Prognosticam, observamos que de las 22 sentencias solo cinco están en el Pronóstico, mientras que el resto proceden de Epidemias, Sobre el dispensario médico, Aforismos, Predicciones I y II, Prenociones de Cos y Sobre los juicios, según anota el propio autor. Salvo la primera sentencia, tomada de las exhortaciones generales al médico del tratado Epidemias, todas son breves, de tipo aforístico y algunas comienzan con un mandato o consejo oportet11 o presentan la estructura sencilla y nominal con el verbo est12.

Después de las 22 sentencias de esta primera parte, que muestran la selección personal que nuestro humanista realiza del arsenal hipocrático, se abordan luego otros apartados más específicos: Et haec dicta sint de generalisimis sententiis nunc autem ad generalia adeamus, y más adelante (1596: 190) nunc ad specialiores descendamus sumpto a faciei initio.

Tras esas Sententiae generaliores se pasa a un total de 102 apartados, que, a su vez, se dividen en 17 generalia y 85 speciales, aunque no se destaque en estos dos últimos epígrafes, sino que López Pinciano las denomina así en su redacción y presentación. Esta forma de organizar el material hipocrático, que va de lo general a lo particular (de la cabeza a los pies en el caso de las especiales), apunta al carácter didáctico y de compendio a la hora de exponer una manera práctica y útil los conocimientos del médico de Cos. López Pinciano destaca, por tanto, estas cuestiones más generales centradas en la naturaleza, la costumbre, la zona geográfica, el tiempo, el sexo femenino, la edad, las fiebres, el pulso, la orina, las crisis, el calor, el frío, el rigor, el sudor, la hemorragia, el absceso, las recaídas, las úlceras y el decúbito, de otras más específicas y concretas13:

Sententiae generales

Quae ad naturam et consuetudinem 8

De calore et frigore 27

Quae ad regionem 3

De rigore 22

De tempore 26

De sudore 17

De sexu muliebri 44

De haemorrhagia 16

De aetate 18

De abcessu 21

Febres 30 (Tertiana 5; Quartana 4)14

De recidiva 13

De pulsu 7

De ulcere 30

De urina 38

De decubitu 10

De crisibus et diebus criticis 26

141516

Sententiae speciales

De facie 17

De strangulatione 5

De oculis 37

De voce 31

De palpebra et supercilio 4

De pectore 4

De naribus 7

De respiratione 9

De exterioribus capitis 3

Pulmonia et pleuritidis 615

De interiore cerebro 3

De excreatione 24

De capitis dolore 27

De suppuratione 32

De mentis laesione 33

De tussi 5

De vigilia 4

De tabe 15

De somno 11

De morsu cordis 9

De excitatione 1

Metu 516

De sopore 22

De cibi fastidio 2

De oblivione 1

De fame 3

De apoplexia 8

De siti 3

De paralysi 3

De ructu 2

De stupore 5

De singultu 6

De epilepsia 7

De vomitu 23

De vertigine 7

De hypochondriis 42

De sternutatione 2

De ventre 20

De tremore 18

De ileo 4

De convulsione 27

Alui fluxus 5817

De destillatione 5

De flatu 2

De palpitatione 4

De lumbricis 3

De his quae ad aures 6

De haemorrhoidibus 5

De aurium sonitu 7-10

De sede 3

De surditate 11-28

De ictero 10

De parotidibus 29-41

De hydrope 20

De fronte 2

De renibus 11

De temporibus 3

De vesica 13

De maxillis 2

De lumbis et dorso 20

De ore 2

De genitalibus 3

De lingua 18

De pube 3

De palato 2

De coxa 3

De dentibus 4

De femore 1

De gingiuis 3

De genu 2

De labiis 2

De cruribus 218

De cervice 019

De suris 1

De humeris 2

De extremis 5

De cubitu 1

De articulis 8

De brachio 1

De lassitudine 5

De manibus 7

Signa ex his quae non appropriantur alicui membro 520

De faucibus 33

Quae ab aliis affectibus cutis sumuntur Prognostica 421

1718192021

El nombre de sententias prognosticas que se da a todos los textos seleccionados hace pensar que evidentemente no estamos ante una traducción del Pronóstico de Hipócrates, sino ante una selección de sentencias del médico griego sobre el principio de pronosticar a partir de los síntomas que han tenido y tienen los enfermos. La capacidad de síntesis de López Pinciano queda demostrada en la selección y ordenación y en esa composición aforística, lo que también ha llevado a pensar que se trataba de una traducción de los Aforismos. En efecto, los Aforismos son el tratado más conocido y famoso de Hipócrates y son muy numerosos los casos de traducción e interpretación de este tratado en diferentes épocas, que lo han llegado a utilizar como texto en la enseñanza de la medicina y como vademécum de los propios profesionales (Littré, 1861: 1-5).

Alonso López intenta presentar un manual ordenado, de fácil consulta, con sentencias o máximas hipocráticas a las que suele añadir una glosa sobre el comentario de Galeno seguida de otras interpretaciones de su propia cosecha. El autor en la introducción «Al lector» (1596: 4-5) indica que su tratado se basa, además de en el Pronóstico, que es el que le da título, en otras obras de Hipócrates, no solo de las legitima, sino también de las apocrypha et spuria. Asimismo, precisa que se han ordenado en él e confuso chaos los diversos contenidos con laconicam brevitatem, para componer este breve compendio con una finalidad didáctica y útil para el médico:

Quas quidem in unum acerbum congessimus primo et post e confuso chaos separavimus, ac secundum locos digessimus. Nec solum divini Hippocratis sancta et legitima tibi tradimus documenta, verum etiam et apocrypha et spuria [...].

Laconicam brevitatem coluimus semper, praesertim in hoc in quo compendium sequi placuit, in eo invenies duo illa crura quae Galenus desiderat ad artis perfectionem, rationem nimirum et experimentum.

El carácter aforístico y de compendio de este tratado, así como su brevedad, que resume y sintetiza las cuestiones médicas de la tradición hipocrática, se destaca al final, antes de la Laus deo (1596: 540):

Scopum sententiae huius simulque affectionum in ea contentarum ordinem et respondentiam invenies, apud Gal. hoc loco, ad eum te converte, nos enim brevitati studemus et magis quanto scopo sumus propinquiores.

No obstante, son varios los lugares de la obra en que se define asimisma, como compendium hoc brevissimum (1596: 448), como un pequeño compendio o vademécum.

El comentario que acompaña a cada sentencia, que normalmente es breve, se apoya en el testimonio de Galeno y en el del propio Hipócrates. También se acumulan en estas glosas de López Pinciano otras referencias y pasajes del propio Hipócrates. Obviamente, el autor destaca los comentarios de Galeno al Pronóstico, dado que en realidad se está siguiendo la numeración del comentario del médico de Pérgamo al tratado hipocrático. De hecho, López Pinciano cita en varios lugares los comentarios galénicos al respecto de las sentencias referidas (libros prognosticorum Hippocratis a Galeno illustratos).

Como ya se ha apuntado, este tratado de López Pinciano está dedicado fundamentalmente al arte de pronosticar, a la prognosis, que es la prónoia del médico, el conocimiento de todo lo pasado, lo presente y lo futuro en relación con la enfermedad, hecho que se realiza prestando atención y observación y siguiendo los preceptos de los autores antiguos. La clave de una buena prognosis son los signa, las señales, los síntomas que informan del curso de una enfermedad, de su final positivo o negativo tanto para la propia vida en general como para un padecimiento en particular. Es importante para llegar al final del proceso de la prognosis catalogar las señales, los síntomas, como favorables o desfavorables. El médico hipocrático ha de servirse de estos signos externos, signa, σῆματα, τεκμήρια, de la observación del enfermo, de su constitución y de las circunstancias ambientales en las que este se encuentra22. El médico ha de tener en cuenta todos los aspectos que rodean al enfermo y antes de emitir un juicio hay que actuar con prudencia y cautela a la hora de interpretar las señales de la salud o de la enfermedad. Alonso López pone el ejemplo, que cita Galeno, de la mujer de Epícrates, para la que se podía predecir su curación o su muerte (1596: 414), a nobis qui saepe hoc solum signum malum praediximus; malum quod aegri fugere non valuerunt. Así dicen al respecto Tomás Santero y Ramón Esteban Ferrando sobre esta actitud del humanista:

Este consejo de nuestro célebre compatriota, tan lleno de razón y de experiencia, dice lo bastante para que yo trate de estenderme más acerca de este interesante punto. El médico, pues, debe emplear todo su estudio y la más atenta y escrupulosa observación en confirmar prácticamente las reglas que le guien por tan difícil terreno, obrando de todos modos con la mayor cautela en la esposición de su juicio, por razonado y probable que parezca (1842: 154).

4. La versión latina de López Pinciano

Aunque no es objeto de este trabajo ni hay espacio para ello, al hacer algunas calas y cotejos entre la versión de López Pinciano y las otras cinco versiones de sus compatriotas, se observa que, en general, nuestro humanista ha realizado su propia versión latina, ya sea directamente del griego o no, y no «se ha inspirado» en las latinas ya existentes, algunas de las que, por cierto, muestran gran parecido entre sí.

En las traducciones humanistas es muy complejo detectar la edición que ha podido servir de base, pues hay casos en lo que se siguen versiones de segunda o tercera mano, aunque se pueden seguir algunas pistas y rastrear los textos que ha podido utilizar el autor o en los que se haya inspirado. Teresa Santander (1971: 79-80) señala la dificultad de identificar la versión o versiones que ha utilizado López Pinciano, pues en ocasiones abrevia o funde sentencias tomadas de diferentes obras. La autora propone como posibles las ediciones de Vasseo, Lorenzano, Cristóbal de Vega, Plantio, Houllier e incluso Mercuriale. No obstante, no hay que desdeñar el hecho de que en casos utilizara un original griego. En varios pasajes menciona un codex grecus, meus codex (1596: 59, 262 y 540), así como algunos comentarios de tipo filológico que apuntan en la misma dirección (1596: 223, 260, 262 y 313; Blanco Pérez, 1999: 74-75).

En efecto, López Pinciano contaba con ediciones de Hipócrates, como la de M. F. Calvo de 1525, la Aldina griega de 1526, la de J. Cornario (la latina, Leiden, 1555, y la griega, Basilea, 1538), la de Lorenzo Lorenzano, que publica en París en 1543 el texto griego con la primera traducción latina de este comentario23, o la de G. Mercuriale en 1588, entre otras. Anuncio Foes, discípulo de Houllier, compone en 1595 la edición crítica bilingüe Opera omnia quae extant. In VIII sectiones ex Erotiani mente distributa. Nunc recens latina interpretatione & ennotationibus illustrata, que es sin duda la más importante hasta que aparece la de Littré en el siglo xix. Veamos algún ejemplo, como la tercera de las Sententiae generaliores ad Prognosticam de López Pinciano, que ni siquiera coincide en la numeración de los otros traductores hispanos:

A. López Pinciano, considerare oportet morbi naturam quantum superet corporis facultatem (I Prog. 4).

C. Vega, oportet quidem cognoscere talium passionum naturas, quantum superent corporum facultatem (I Prog. III).

J. Bravo Piedrahíta, oportet igitur agnoscere talium naturas affectionum, quantum supra vires corporis sint (I Prog. IV).

R. Fonseca, nosse oportet talium affectionum naturas, quantum corporis vires excedant (I Prog. text. 3.5.6.7).

F. Vallés Covarrubias, agnoscere ergo oportet talium passionum naturas, quantum supra vires corporum sunt (Prog. cap. I).

E. de Cuéllar, oportet igitur agnoscere talium naturas affectionum quantum supra vires corporis sit (I Prog. f. 8v).

L. Lorenzano, oportet igitur agnoscere talium naturam affectionum, quantum supra vires corporis sit (I Prog. cap. III).

Aunque normalmente Alonso López ofrece su propia versión del latín, en casos hay coincidencias con traducciones ya existentes. Por ejemplo, en la sentencia 3 de Quae ad manus su latín es idéntico al de la traducción del comentario de Galeno de Joane Vasseo (Basilea, 1542) a I Prorh. sectio 3.3:

Quibus manus tremulae capitis cervisque dolores subsurdique fiunt et nigra densaque meiunt, his ventura expectare nigra pernitiosum.

En otras ocasiones la misma sentencia hipocrática aparece con dos versiones diferentes, al menos con alguna variante, aunque sea mínima:

Sententias generales, n.º 5: Oportet impetum supervenientium morborum considerare, nec non temporis constitutionem 3 Prog. 38.

Quae ad tempus, n.º 7: Oportet impetum morborum grassantium semper considerare, nec non tenere temporis constitutionem 3 Prog. 3824.

Finalmente, hay que recordar que Pinciano cita las sentencias del Pronóstico a partir del comentario de Galeno al respecto, que se componía de tres libros, no de la obra original de Hipócrates, que era monográfico (1 Prognosticarum 4; 3 Prog. 38). Lo mismo se observa en las referencias a Predicciones I, donde también se sigue el comentario galénico al respecto, que se estructura en tres libros; por ejemplo, I Prorh. sectio 3.3, que no se ajusta a la edición de Hipócrates (Fosio lo anota como n.º 95, y Cornario no le da número dentro del libro I). No ocurre lo mismo con Predicciones II, del que Galeno no llegó a escribir ningún comentario.

En las referencias de las Epidemias tampoco se sigue la edición de Hipócrates, sino el comentario de Galeno, por ejemplo, en la sentencia 1 se anota primo Epid. parte tertia sententia prima, es decir, justamente el texto que es objeto del comentario galénico. No se sigue, por tanto, la numeración de la versión latina, ni la griega, de la edición de Epidemias de Hipócrates, como se comprueba, por ejemplo, con la traducción de Fosio, donde esta cita no lleva ninguna indicación, salvo estar en el libro I.

5. Consideraciones finales

A modo de recapitulación sobre los aspectos comentados de la forma y contenido del Hippocratis prognosticum del médico vallisoletano Alonso López Pinciano conviene destacar su aportación a la medicina española y al Humanismo médico, así como a la tradición hipocrática y galénica, aunque sea uno más de los que en el siglo xvi se esforzaron por acercar a los médicos a la obra hipocrática. El tratado comentado no es una mera traducción, como otras muchas que se produjeron en la época, también en el ámbito hispano, sino una selección personal comentada de sentencias latinas del variado pensamiento hipocrático sobre el pronóstico médico. Tales sentencias se han tomado de diferentes obras del médico de Cos, no necesariamente del Pronóstico, con el añadido de comentarios propios y galénicos, y ordenadas por temas para una mejor consulta y así facilitar el conocimiento de la doctrina hipocrática, con un destacado valor práctico de tipo clínico. Y ahí es donde está precisamente la originalidad de este médico humanista, hombre de su tiempo, pero heredero de una larga tradición, que aúna sentido científico, didáctico y práctico en la composición de este compendio o manual para el médico, su enchiridion o vademécum, guiado en su inquietud somatológica por el principio de la prognosis, que se basa en la experiencia y en la observación del cuerpo humano.

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Recibido: 26/03/2022
Aceptado: 23/04/2022

El Pronóstico de Hipócrates compuesto por Alonso López Pinciano (1596). Un manual médico del humanismo español

Resumen: En 1596 el médico Alonso López Pinciano publica el Hippocratis prognosticum. No se trata, como habitualmente se ha dicho, de una traducción de los Pronósticos ni de los Aforismos de Hipócrates, sino de una colección de más de 1200 sentencias hipocráticas, con su comentario. Las sentencias están ordenadas temáticamente y tomadas de diversas obras de Hipócrates para una mejor consulta y así facilitar el conocimiento de la doctrina hipocrática.

Palabras clave: Hipócrates, Humanismo, López Pinciano, siglo xvi, traducción latina.

The Pronosticum of Hippocrates composed by Alonso López Pinciano (1596). A medical manual of Spanish Humanism

Abstract: In 1596 the Hippocratis Prognosticum of the doctor Alonso López Pinciano was published. It is not, as it has usually been said, a translation of the Prognosticum or the Aphorisms of Hippocrates, but a collection of more than 1200 Hippocratic sentences, with their commentary. The sentences are ordered thematically and taken from various works by Hippocrates for a better consultation and thus facilitate the knowledge of the Hippocratic doctrine.

Keywords: Hippocrates, Humanism, López Pinciano, 16th Century, Latin translation.


1 En este artículo seguimos la paginación de esta única edición de 1596, disponible en línea: <http://digital.onb.ac.at/OnbViewer/viewer.faces?doc=ABO_%2BZ185357108> y <https://books.google.es/books?id=D8daAAAAcAAJ&pg=PP9&lpg=PP9&dq=alonso+lopez+pinciano+Hippocratis+Prognosticum&source=bl&ots=wSbj_l9vs0&sig=ACfU3U27uJiD0PEaPErlcBdad1z_6_StDA&hl=es&sa=X&ved=2ahUKEwjambOTgNbjAhVQAWMBHenADNc4FBDoATAFegQIBhAB#v=onepage&q=alonso%20lopez%20pinciano%20Hippocratis%20Prognosticum&f=false>.

2 En la edición de Sevilla de 1534 se suma a la de Aforismos una traducción latina de Ypocraticas pronosticas en tres libros. En su otra obra Metaphora medicine (Sevilla, 1522), también se añaden los Aforismos hipocráticos (Pérez Ibáñez, 2018).

3 En la edición In Aphorismos Hippocratis Commentarii VII. Praeterea Eiusdem Commentarii omnes (Colonia, 1589), se incluye también el Pronóstico, añadiendo el texto griego.

4 A pesar del título Predictionum, se trata del Pronóstico o Pronósticos.

5 Así lo anota Alcocer Martínez, precisando que «así aparece citado en el inventario de la librería de D. Luis Mercado, año 1627» (1931: 253). Algunos traductores modernos recogen esta traducción, pero dejando claro que no han podido comprobar esta noticia. En el inventario de la biblioteca del también médico vallisoletano, Luis del Mercado, no consta ningún texto de Tucídides. Sin embargo, sí aparece la Philosophia antigua Pinciani (n.º 52) y Pontiani in Hipocratis pronostica (n.º 160), que sin duda hace alusión a la obra que ahora estamos comentando, pero no a la peste de Tucídides (Rojo Vega, 2011: 147-154).

6 Alonso Cortés (1921: 431) curiosamente da noticia de López Pinciano como autor de la Philosophia, El Pelayo y de la traducción de la Peste de Atenas de Tucídides, sin mencionar para nada la obra de Hipócrates.

7 La edición y traducción de Anutio Föes, la de 1657, contiene un inventario de los autores que han traducido, comentado o anotado el Pronóstico del médico griego; Pinciano es referido así en su listado: Illefonsus Lopi Hippocratis prognosticum per locos disposuit et annotavit.

8 Se acompaña de esta precisión de su fama como médico pietatem eius simul atque doctrinam celebrat Joannes Marquez Augustinianus in Vita B. P. Fr. Alphonsi de Horozco, sanitatem oculorum ei mirabiliter restitutum huius Sancti viri apud Deum gratia commemoratus.

9 Este autor en su introducción anota que esta omisión «posiblemente se deba al miedo de la crítica de que habla en la Philosophía y a su consecuencia: dificultad para vender el libro de medicina» (1998: X).

10 Jacobus Holerius, Jacques Houllier (1498-1562), es un conocido médico humanista de Francia, que llevó a cabo varias ediciones y comentarios de las obras hipocráticas y galénicas, como In aphorismos Hippocratis commentarii septem (Paris, 1579) o los Magni Hippocratis coaca praesagia (Lyon, 1576), las Prenociones de Cos, con texto griego, traducción latina y comentario en latín.

11 Sentencia 4: Oportet eum qui recte sit praedicturus sanitatem ac mortem, in quibus morbus brevis an longuis, omnia iudicia interstinguere extimans vires eorum inter se 3 Prog. 37.

12 Sentencia 2: Similia sint an dissimilia consideranda Prog. I. Epid. et libro de Chirurgi oficina.

13 En estas tablas se anotan los epígrafes del índice final de la obra, que no coinciden en su totalidad con los que aparecen en el interior del texto, y se precisa el número de sentencias recogidas en cada apartado.

14 De febribus, sin subapartados, en el índice final.

15 En el índice final aparecen como dos apartados independientes: De pleuritide, De pulmonia.

16 De maestitia et metu, en el índice final.

1717 De alui fluxu ubi et de disenteria et lienteria, en el índice final.

18 La primera sentencia aparece sin numerar.

19 En el apartado Quae ad cervicem no se incluye ninguna sentencia, Hae de cervice prognosticae sententiae, sed omnes concursus diversi generis signorum sunt et quae nil significant certi, quare ad hoc deleri visum est, aunque el autor reconoce que en los pasajes citados aparecen varias de este tipo, pero a su juicio no significan nada cierto y por eso ha decidido borrarlas. Tal vez esto indique que en una primera redacción había incluido aquí las sentencias y que en una revisión definitiva optó por eliminarlas.

20 De coloribus en el índice final.

21 De aliis affectibus cutis en el índice final.

22 Los signa son fundamentales en el pronóstico, así en el caso de la nariz (Narium affectiones), al respecto de la sentencia Nasus acutus de Choa. 231, anota el humanista ibi reliqua faciei Hippocraticae signa (1596: 215).

23 Esta edición presenta también, como originalidad, capítulos temáticos, con epígrafes del propio Lorenzano, que sirven para estructurar el contenido de los tres libros del Pronóstico, aunque no se observan coincidencias con los apartados de Pinciano.

24 Distinta es también la traducción del tratado galénico de J. Vasseo, que sigue en algún otro pasaje, Oportet quoque impetum se invulgantium morborum cito considerare, necnon tenere temporis conditionem, o la de su compatriota Francisco Vallés, expedit autem impetum semper invulgus grassantium cito considerare et no latere temporis constitutionem.

* Este artículo se ha realizado dentro de los proyectos de investigación, PID2020-114133GB-100 y LE028P20, financiados con fondos FEDER.

Edad de Oro, XLI (2022), pp. 167-183, ISSN: 0212-0429 - ISSNe: 2605-3314
DOI:
https://doi.org/10.15366/edadoro2021.41.010