Análisis de una decadencia. La arqueología española del siglo XIX. I. El impulso isabelino (1830-1867)

Alfredo Mederos Martín

Resumen


Hasta 1857 no existieron asignaturas de Historia Universal o Historia de España en los estudios universitarios de Filosofía y Letras. La creación de la Escuela Superior de Diplomática, en 1856, introdujo la asignatura de Arqueología y Numismática y desde 1863, la Epigrafía y la Historia de las Bellas Artes. Tampoco existía un Museo Nacional de Arqueología, que se solicitó desde 1830, pero no se fundó hasta 1867. No obstante, surgieron museos arqueológicos provinciales, vinculados a grandes yacimientos romanos, Sevilla (1835) por Italica, Tarragona (1836) por Tarraco o Mérida (1838) por Emerita Augusta. La desamortización de 1836 y la creación de las Comisiones Provinciales de Monumentos Históricos y Artísticos, bajo competencia de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta 1865, impulsó la creación de nuevos museos provinciales. Ante la ausencia de suficientes especialistas en la Real Academia de la Historia, Escuela Superior de Diplomática y las universidades, las clases medias burguesas asumieron el estudio de la arqueología. Se organizaron en la Academia Española de Arqueología, 1837/44-1860/68, que llegó a contar con 33 sociedades provinciales, incluyendo Cuba y Filipinas, mientras la docencia en Arqueología Monumental se impartió en el Ateneo de Madrid desde 1837. A partir de la Unión Liberal de O’Donnell hubo un incremento en la financiación de las excavaciones, que se trató de regular con una Ley de Excavaciones y Antigüedades y un Plan General de Excavaciones pero la revolución de 1868 paralizó ambas iniciativas. Los arqueólogos con plaza institucional tuvieron una formación poco especializada, generalmente estudios de derecho. La mayor parte tuvieron que venir a trabajar a Madrid, donde estaba la Universidad Central y la Escuela Superior de Diplomática. Las figuras más relevantes fueron dos académicos nacidos en Baena (Córdoba) y Sevilla, José Amador de los Ríos y Antonio Delgado, junto con Manuel Rodríguez de Berlanga de Málaga. La investigación arqueológica española tuvo una mínima repercusión internacional.

PALABRAS CLAVE: arqueología española, siglo XIX, historiografía, romanticismo, arqueología monumental, ascenso burguesía.

Abstract
Until 1857, there were no courses in World History or History of Spain in the faculties of Arts. The creation of the Highest Diplomatic School, in 1856, introduced the subjects of Archaeology and Numismatics and since 1863, Epigraphy and History of Fine Arts. There was not a National Museum of Archaeology, which was requested in 1830, but it was not founded until 1867. However, provincial archaeological museums emerged, linked to major Roman sites, Sevilla (1835) to Italica, Tarragona (1836) to Tarraco and Merida (1838) to Emerita Augusta. The ecclesiastical confiscations of 1836 and the creation of the Provincial Commissions of Historical and Artistic Monuments, under jurisdiction of the Royal Academy of Fine Arts of San Fernando until 1865, promoted the creation of new provincial museums. In the absence of enough specialists at the Royal Academy of History, Highest Diplomatic School and universities, the middle bourgeois classes assumed the study of Archaeology. They were organized in the Spanish Academy of Archaeology, 1837/44-1860/68, that once numbered 33 provincial societies at 1844, including Cuba and the Philippines, while Monumental Archaeology teaching was held at the Athenaeum of Madrid since 1837. From O’Donnell’s Liberal Union was an increase in funding for excavations, which was intended to be regulated with an Excavations and Antiquities Act and a General Plan of Excavations, but the Revolution of 1868 stopped both initiatives. Archaeologists with academic positions had little specialized training, law degree generally. Most of them had to come and work at Madrid, where it was the Central University and the Highest Diplomatic School. The most relevant figures were two scholars born in Cordoba and Seville, José Amador de los Ríos and Antonio Delgado, together with Manuel Rodríguez de Berlanga from Malaga. Spanish archaeological research had minimal international repercussion. 

KEY WORDS: Spanish archaeology, nineteenth century, historiography, romanticism, monumental archaeology, rising bourgeoisie.


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DOI: http://dx.doi.org/10.15366/cupauam2010.36.008

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Cuadernos de Prehistoria y Arqueología Universidad Autónoma de Madrid (CuPAUAM)

ISSN versión electrónica: 2530-3589

ISSN versión impresa: 0211-1608