Editorial

Equipo editorial CRRAC

Resumen


Las páginas del número 3 de Cultura de la República. Revista de análisis crítico están dedicadas a la recuperación de perspectivas en cierta medida laterales, como puede ser la de la escritora Luisa Carnés o revistas y editoriales que, sin duda, se sitúan en la vanguardia de la renovación ideológica del momento, así como movimientos populares y anarquistas nacidos entonces. Porque la llegada de la República, con todas las carencias que pudo tener, supuso la apertura de opciones, ramificaciones, pensamientos, propuestas hasta entonces nunca imaginados en España. Todas ellas intentaron avanzar hacia nuevas posiciones desde las que abordar no solo la realidad de la época, sino también el futuro posible. Se abrieron caminos inexistentes hasta entonces, se quiso vivir de otra manera. Se intentó escribir de otra manera. Por primera vez, pareció posible habitar un mundo que estaría hecho a la medida de quien lo imaginaba y lo poblaba. La literatura ya no fue una ocupación solitaria, como demostraba la propuesta incluida entre las páginas de la revista que dirigía Ramón J. Sender, Tensor y esa novela colectiva y anónima, Historia de un día de la vida española. Y sí, era otra España la que empezaba a asomarse a las páginas de los libros, de las revistas, de las propuestas artísticas. Era una España de gentes que trabajaban o que no conseguían sobrevivir porque el trabajo no es un derecho equitativo, sino un capricho de los que pueden concederlo, como demostraba la literatura de Luisa Carnés. Y empezaron a leerse libros de lugares lejanos y las ediciones se agotaban. Y por primera vez, editoriales como Ediciones Oriente o Cénit tenían tanto éxito porque estaban naciendo lectores nuevos de los que nunca antes se había ocupado nadie, lectores que no querían seguir observando la deshumanización del arte, anuncio de la deshumanización de una sociedad que los excluía. Un pueblo entero quería hacerse dueño de su destino y se preparaba para ello. Asociaciones de trabajadores inventaban nuevas formas de enfrentarse a la injusticia, nuevas formas de aprender, de formarse, de prepararse para impedir que nadie volviera a decidir por ellos.

Toda esa sociedad en movimiento dejó su impronta a pesar de la destrucción a que fue sometida y los largos años de enterramiento. En este número hemos querido incluir también algunos ejemplos de cómo ha ido aflorando de diversas maneras ese legado. Ahí están los versos de Manuel Vázquez Montalbán mostrando una gris España de posguerra que en la cultura popular encontraba una voz enterrada. O la literatura de Alejo Carpentier y la reivindicación de la historia de las revoluciones del siglo XX entre las que estaba aquella España republicana. Y eso a pesar de la pervivencia de un inconsciente patriarcal difícil de extirpar. La literatura de Andrés Sorel, desaparecido en este 2019, es también una prueba de la necesidad de entroncarse con aquellas propuestas para desde ellas volver a trazar la línea que nos lleva hacia otro futuro posible, lejos del que se dibujó después y estamos viviendo ahora.

Aquí está, pues, esta nueva propuesta de CRRAC que continúa con el objetivo de aumentar conocimientos y debates sobre el funcionamiento de nuestra sociedad actual a partir de una raíz que adivinamos aún llena de energía y de propuestas valiosas para repensar el presente y el futuro.


Enlaces refback

  • No hay ningún enlace refback.


Cultura de la República. Revista de Análisis Crítico (CRRAC)

ISSN-e: 2530-8238