Fernando J. Pancorbo, Gaston Gilabert y Victoria Aranda (eds.) (2021).
«Entre nalgas protegido». Escatología y contracultura del Humanismo al Barroco.

Kassel: Edition Reichenberger, 257 pp.
[ISBN: 9783967280265].

La editorial Reichenberger publicó este 2021 el volumen «Entre nalgas protegido». Escatología y contracultura del Humanismo al Barroco en su colección Problemata Literaria dirigida por Eva Reichenberger y Rosa Ribas. El objeto de esta reseña es dicha publicación, editada por Fernando J. Pancorbo, Gaston Gilabert y Victoria Aranda, y conformada por un grupo de diez contribuciones con las que se ha querido abordar lo escatológico como elemento semiótico primordial de la cultura de la modernidad. Tarea audaz y, en cierto modo, original, que demuestra la determinación, por parte de los autores, de ir desactivando prejuicios, tópicos y tabús herederos, en gran medida, del código del «buen gusto» de raíz neoclásica y que podría afirmarse sin tapujos que siguen vigentes en la actualidad.

Así lo señalan tanto Victoria Aranda Ribas (Universidad de Córdoba) como Rafael Bonilla Cerezo (Università di Ferrara) en el texto preliminar que precede a las nueve intervenciones que recoge el libro: «Originales del Parnaso. Claves sobre la escatología en la Edad de Oro». En este escrito, dispuesto a modo de introito, ambos autores, respaldados por un nutrido grupo de lecturas que van desde Vespasiano hasta Barthes, apuntan que lo escatológico, aun en la actualidad, suele vincularse con lo escandaloso, lo provocador e incluso lo sospechoso, y que la escatología, más allá de entenderse como un medio de comunicación más, suele vivirse a modo de elemento residual que acaba topándose, las más de las veces, con reticencias tanto por parte de la crítica como del público. Especialmente interesantes resultan sus reflexiones, apoyadas en la obra de Oliver de Serres, a propósito de la dicotomía que anida en lo escatológico —ese movimiento pendular entre aquello que repugna, pero de lo que al mismo tiempo se destaca su indiscutible utilidad— y lo apuntado en relación con la falta de preceptivas, y por tanto de ejemplos y estrategias, a la hora de enunciar lo considerado soez (el genus turpe). Sugestivas, a la par, las consideraciones que ambos especialistas dedican a la Italia del Quinientos como epicentro escatológico y de subversión del discurso petrarquista y, sobre todo, y entrando ya en terreno hispánico —feudo de Góngora y Quevedo—, sus juicios en torno a la manifiesta proximidad de lo escatológico con lo sexual y con la enfermedad y, en consecuencia, con la medicina y la hechicería. Dicha introducción, junto con la completa y actualizada bibliografía que la consuma, dibuja un marco referencial del todo necesario que acoge los subsiguientes trabajos y lanza, a modo de cierre, un grupo de cuestiones seminales con relación a la realidad escatológica, tales como si verdaderamente esta puede desligarse del discurso burlesco.

A continuación, Israel Muñoz Gallarte, partiendo de la expresión griega «Apelthe eis tous kórakas tachéos», plantea los conflictos inherentes a la actividad traductora, prestando especial atención a cómo los reparos del buen gusto coartaron, a través del ejercicio de la traducción, el carácter de la cultura helena, amoldándolo, en cierto modo, a la moral imperante. Para ello, Muñoz Gallarte centra su trabajo en el caso de Aristófanes y, tras considerar los fundamentos de su comicidad, analiza la primera traducción a lengua castellana del prólogo de Las Ranas, la que realizó Federico Baráibar y Zumárraga en 1883. Tal fecha, en efecto tardía, parece responder a la incomodidad que tanto lo sexual como lo escatológico despertaban entre el público y su preferencia por las obras más amables del autor ateniense. Así lo constata el análisis del prólogo llevado a cabo en este trabajo, pues el investigador de la Universidad de Córdoba detecta distintos casos en los que la carga escatológica se suaviza o directamente se censura perdiéndose, en consecuencia, altas dosis de comicidad e ironía.

A colación, Fernando J. Pancorbo dirige su atención a la escatología como elemento retórico-discursivo presente en el conjunto de la obra de Lutero, desligando dicha realidad de cualquier clasificación cronológica y negando que esta fuera una materia abordada por el teólogo alemán únicamente en sus años de vejez. Para ello, el investigador de la Universität Basel acopia diferentes ejemplos tempranos en los que el agustino vincula ya lo escatológico, por ejemplo, con el demonio, al margen de una publicación como Abbildung des Papsttums (1545). La escatología cumplió un papel fundamental en toda su prédica propagandista antipapal, aunque en dichas hojas volantes Lutero y Lucas Cranach, el viejo, recogen, entre otras, la imagen difamatoria «Ortus et origo Papae», demostrando la predisposición de la retórica luterana a la escatología. Así, Fernando J. Pancorbo concluye, no sin razón, que difícilmente puede entenderse una realidad como la Reforma y las aportaciones de Lutero sin tener presente la dialéctica escatológica que, lejos de responder a los desvaríos de un anciano senil, nace del intento de extrapolar el mensaje antipapal a toda la sociedad, más allá de los claustros y las aulas universitarias.

En coordenadas similares puede situarse el completo trabajo de Pedro Conde Parrado (Universidad de Valladolid), quien reproduce la disputa que mantuvieron católicos (jesuitas) y protestantes a finales del siglo xvi sobre la identidad de los «(H)asedios» basada en el enfrentamiento entre Drusius y Serasius en relación a algunos pasajes de los libros primero y segundo de los Macabeos. Dicha controversia ganó relevancia cuando esta fue aprovechada por José Justo Escalígero para responder a opositores a su posición como Martín Antonio del Río. En su obra, Elenchus, el despliegue del léxico escatológico contra los jesuitas es constante y Conde Parrado analiza con sumo detalle tanto los términos como las agudezas y juegos de palabras empleados por Escalígero para atacar a Río y confirma que fue este quien dio comienzo a la «escalada escatológica» desplegada en el cauce de dicha controversia.

No se abandona el terreno de la disputa en el trabajo que se presenta a continuación. En él, Jean-François Lattarico (Université Lyon 2) expone las razones de la escritura de un poema escatológico como La Merdeide de Tommaso Stigliani y, a continuación, desgrana los pormenores y las estrategias compositivas en las que se basa su escritura. Dicha sátira, que abunda en la cuestión de la pestilencia de la villa de Madrid, supone un contrapunto, de gran exactitud, respecto a los poemas laudatorios dedicados tradicionalmente a detallar las bondades de las grandes urbes y, asimismo, marca una oposición entre los italianos y los «stronzi di Spagna». En sus versos, la carga escatológica es evidente y se emplea con el principal fin de humillar a los madrileños, en especial a los cortesanos, pero, aun así, en dicha muestra poética, lo escatológico abarca el registro culto y se inscribe en una tradición literaria de prestigio, al margen de, por ejemplo, el discurso panfletario.

El siguiente trabajo que aparece recogido en la publicación es el que Matteo Mancinelli (Università degli Studi di Ferrara) dedica a escrutar el conjunto de elementos escatológicos que trufan la producción satírico-burlesca del escritor Alonso de Castillo Solórzano, así como sus fuentes e intertextualidades. En especial revelador resulta su análisis de dos de los motivos vinculados a lo escatológico y que aparecen en el corpus solorzaniano con asiduidad como son la escasez del cauce del río Manzanares y el médico ignorante. Con todo, el apéndice que cierra el estudio, compuesto por una cabal relación de alusiones y elementos escatológicos comentados, resulta de gran utilidad para quien quiera ahondar en la relación de la escatología con los géneros satíricos y burlescos.

Al estudio de Mancinelli le sigue el trabajo que Séverine Delahaye-Grélois (Université Paris-Est Créteil) consagra a los mecanismos desplegados tanto por Góngora como por Quevedo a la hora de expresar lo escatológico en sus composiciones. Desde aquellos más sutiles en los que las alusiones a la «caca» quedan más o menos encubiertas a las referencias más explícitas practicadas, sobre todo, por el poeta madrileño. De especial valor son sus aportaciones sobre los usos de la disonancia métrica por parte de los dos maestros de la pulla y la dimensión política de la producción literaria de ambos.

A continuación, Gaston Gilabert, tras revisar las razones en las que vendría fundamentándose el «puritanismo filológico» a través de un grupo de pertinaces referencias, nos transporta al teatro áureo e incide en el hecho de que en él el discurso escatológico suele aparecer vinculado a la figura del gracioso en tanto que este representa una suerte de antiarquetipo moral más próximo a lo animal y corporal. Igualmente, en el subapartado «Cagarse en la autoridad», Gilabert precisa los límites entre el humor oficial y aquel que transgrede el orden cultural establecido. Este último encontró en los corrales de comedias un espacio propicio a la hora de desplegar su naturaleza subversiva a través de la materia escatológica. Harto elocuentes resultan asimismo los ejemplos que el investigador de la Universitat de Barcelona trae a colación en los que el discurso fecal se acomoda a personajes elevados y sus observaciones en relación a las reticencias de los dramaturgos del Siglo de Oro a la hora de desplegar dicho discurso en las obras que versaran sobre los dogmas católicos.

Seguidamente, Sara Toro Ballesteros (Universidad Eötvös Loránd) orienta sus reflexiones hacia los mecanismos esgrimidos tanto por Francisco de Quevedo como por Pierre-Thomas-Nicolas Hurtaut al desplegar el eufemismo de cariz escatológico y muestra los puntos de conexión entre ambos creadores. En este sentido, resulta especialmente fructífero el trabajo dedicado al rastreo de fuentes latinas compartidas.

Por último, cierra el monográfico la investigación que Javier Blasco (Universidad de Valladolid) destina a la presentación de ˂https://www.erosylogos.com˃, plataforma digital en la que se recogen infinidad de textos poético en los que el discurso escatológico y el erótico aparecen entrelazados. Algunas de dichas muestras literarias se van analizando detalladamente en la publicación enmarcadas en las coordenadas culturales que las que se gestaron.

Así, «Entre nalgas protegido». Escatología y contracultura del Humanismo al Barroco se erige como una publicación conveniente y del todo provechosa que viene a reivindicar la escatología como fenómeno cultural que debe ser tenido en cuenta si se quiere huir de posicionamientos tendenciosos basados en la ilusión de pureza y limpieza. Asimismo, cada uno de los trabajos que lo conforman contribuye a un debate libre de complejos que, hoy en día, siguen reivindicando los estudios literarios.

Blanca Ballester Morell

Universitat de les Illes Balears

Blanca.ballester@uib.es